El único hombre que no se equivoca es el que nunca hace nada.
Goether

miércoles, 21 de septiembre de 2016

EL PRECIO DEL HUMO

HOGAZA Y GARRILLO DE VINO

EL PRECIO DEL HUMO


Un día, un campesino fue a la ciudad a vender sus productos. De regreso a casa entró en una posada a descansar un rato. Como era día de mercado, la posada se encontraba llena de gente.
- ¿Qué quieres comer? -le preguntó el posadero.
- Una hogaza de pan y un jarrillo de vino –respondió el campesino.
Mientras el posadero se alejaba, el campesino fijó sus ojos en una pieza que estaba asándose en la chimenea y que desprendía un olor delicioso ¡Cuánto le gustaría tomar un poco de aquella carne! Pero… ¡A saber cuánto costaba!
Al cabo de un rato, el posadero regresó con el pan y con el jarrillo de vino. El campesino empezó a comer sin poder apartar los ojos del asado… ¡Olía tan bien!
De pronto, tuvo una idea. Se levantó con el pan en la mano y se acercó al fuego. Colocó el pan sobre el humo que despedía el asado y esperó unos minutos. Cuando el pan se impregnó bien de aquel olor tan suculento, lo retiró del fuego y se dispuso a comer. Pero al ir a morderlo oyó una voz que gritaba:
- Te crees muy listo, ¿verdad? Intentabas engañarme, pero tendrás que pagar lo que me has robado.
Los gritos del posadero despertaron la curiosidad de la gente. Las conversaciones se interrumpieron y todo el mundo miró hacia los dos hombres.
- Yo… yo no te he quitado nada. Te pagaré el pan y el vino -dijo el campesino.
- Sí, claro… ¿y el humo, qué? ¿Acaso no piensas pagarlo?
El campesino, sin salir de su asombro, intentaba defenderse:
- El humo no vale nada, pensé que no te importaría…
- ¿Cómo que el humo no vale nada? Todo lo que hay en esta posada es mío. Y quien lo quiera, debe pagar por ello.
En ese momento, un noble que se encontraba comiendo en la posada con otros ilustres caballeros intervino en la discusión:
- ¡Cálmate, posadero! ¿Cuánto pides por el humo?
- Me conformo con cuatro monedas -respondió satisfecho el posadero.
El pobre campesino exclamó preocupado:
- ¡Cuatro monedas! Es todo lo que he ganado hoy.
Entonces el noble se acercó al campesino y le dijo algo en voz baja. El campesino abrió su bolsa y le dio sus cuatro monedas al caballero.
- Escucha, posadero -dijo el noble haciendo sonar en su mano las monedas-. Ya estás pagado.
- ¿Cómo que ya estoy pagado? ¡Dadme las monedas!
“¡Clin, clin!”, sonaban las monedas en la mano del noble.
-¿Las monedas? -preguntó el noble-. ¿Acaso se comió la carne el campesino? Él sólo cogió el humo. Pues para pagar el humo del asado bastará con el ruido de las monedas.
Y ante las risas de todos, el posadero no tuvo más remedio que volver a su trabajo y dejar marchar tranquilamente al campesino. .


POSADA

PREGUNTAS SOBRE EL TEXTO:

1.- ¿Dónde sucede la historia? Subraya
-En un restaurante de una ciudad.
-En la posada de un pueblo.
-En la posada de una ciudad.

2.- ¿Quién es el protagonista?

3.- ¿Cómo es el posadero? Subraya:
-Torpe.
-Abusón.
-Respetuoso.

4.- ¿Cómo es el caballero? Subraya:
-Tímido.
-Orgulloso.
-Ingenioso.

5.- ¿Qué oficio tenía el campesino? Subraya:
-Ganadero.
-Maestro.
-Agricultor

6.- ¿Para qué entró el campesino en la posada? Señala la respuesta correcta:
-Para comer y descansar.
-Para charlar un rato.
-Para discutir con el posadero.

7.- ¿Qué sucede con el humo del asado?

8.- ¿Pretende el campesino engañar al posadero?

9.- ¿Quién sale en ayuda del campesino? Señala:
-Un caballero.
-Un pastor.
-Nadie.

10.- ¿Cómo se soluciona el problema?

11.- ¿Te parece un justo pago del humo?

12.- ¿Qué piensas del posadero?

13.- ¿Qué valor de los trabajados este año le falta al posadero?
-Compañerismo.
-Responsabilidad.
-Generosidad.
-Perdón.
 FUENTE: http://aprendealeeryleeparaaprender.blogspot.com.es/

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